Una piel es sensible cuando reacciona ante determinados estímulos (tanto externos como internos). Las señales más frecuentes son: enrojecimiento, salve tirantez, picazón, sensación de calor, entre otras.

Existen diferentes grados de sensibilidad cutánea:

Piel sensible: La piel se enrojece, tira, pica. Estos síntomas son la forma que tiene la piel de expresar su sensibilidad natural. A veces se nace con esa sensibilidad (las pieles muy claras, pieles de personas pelirrojas, pieles secas y finas, pieles atópicas, con antecedentes de eczema en la infancia).

Piel intolerante: La pile se irrita ante la más mínima agresión, se descama y arde. Pueden aparecer áreas enrojecidas de forma permanente. Esta es la manera que tiene la piel de decir que no tolera más. Agresiones como exceso de sol, olas de frio, productos de higiene decapantes, cosméticos agresivos, habitualmente toleradas por piel normal, se vuelven insoportables para este tipo de piel.

Piel alérgica e hipersensible: en algunos casos la piel hipersensible puede reaccionar volviéndose alérgica a los productos que hasta entonces soportaba perfectamente. Un perfume, un conservante, o un simple filtro de un producto cosmético pueden provocar reacciones alérgicas agudas: picazón, rojez, erupción cutánea, eczema, urticaria de contacto. Esta es la forma que la piel tiene de expresar su hipersensibilidad.

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Consideraciones generales cuidado de la piel sensible

Si tu piel tiene alguna de estas características consulta con tu dermatólogo para ver que tipo de sensibilidad tiene tu piel y así poder optar por el tratamiento mas indicado.

Algunos gestos son fundamentales para cuidar la piel intolerante y mantener diariamente su confort:

  • Limpia la piel suavemente, usando productos que respeten el equilibrio fisiológico de la piel.
  • Usa productos especiales para la piel sensible.
  • Un tónico suavizante y calmante, como primer paso para refrescar la piel por la mañana y completar la limpieza.
  • Utiliza agua termal rica en selenio, para fijar el maquillaje, como toque final, con una ligera pulverización a 25 cm del rostro.
  • Usa siempre protección contar los rayos solares, sea cual sea la estación del año, elige un cuidado diario que incorpore un filtro solar. Te permite mitigar los efectos adversos del sol, acelerador del envejecimiento cutáneo.

Para más información, no dudes en consultar a tu dermatólogo.

Dra. Mariela Alvarez

Área de Dermatología

La Posada del Qenti,  Medical Spa & Resort.

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