Sin lugar a dudas que en los últimos tiempos la mujer ha realizado cambios fundamentales dentro de su protagonismo como género en la sociedad. Ahora… ¿hemos ganado?.

Hay múltiples disquisiciones que podríamos tener en cuenta según lo que consideremos como “ganar” o “perder”, decease pero es indudable que la mujer de hoy está inserta de otra manera en la sociedad.

Si de algo no hay dudas es de que la mujer comenzó a “animarse” a estar presente dentro de distintos ámbitos como los profesionales, here directivos, políticos, empresariales, investigación, culturales, etc. Demostró su capacidad no sólo intelectual, sino que aportó la sensibilidad, practicidad y destreza organizativa que la caracteriza como género.

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Fundamentalmente esta postura se debió a un “no autodiscriminarse”, a estar a la par del hombre en todos los roles y realizarlos eficientemente.

El problema en esta evolución, es que ha tomado posiciones sin delegar o compartir, en la mayoría de los casos, el papel de madre-esposa y ama de casa; por lo tanto, se superponen actividades, responsabilidades y “culpas”.

Este desgaste y multiplicidad de roles, trae aparejado distress, agotamiento y falta de cuidados personales en cuanto a la salud, sumado a hábitos poco saludables como el fumar, poco descanso, mala alimentación y escasa actividad física.

A cuidar el corazón

La patología cardiovascular, principal causa de mortalidad en el mundo, ya dejó de ser preponderante en el sexo masculino. Las estadísticas muestran que la cantidad de mujeres con eventos y complicaciones de esta etiología, son cada vez más frecuentes y a edades más tempranas.

La mayor parte de las personas tienen como principal causa de muerte en la mujer al cáncer de mama o útero. Las estadísticas reflejan que sólo es el 6%. Sin embargo la patología cardiovascular alcanza al 60% especialmente en la peri menopausia.

Sabemos que la base de la enfermedad vascular y marcadores de su desarrollo, son los factores de riesgo. De ellos debemos destacar: hipertensión arterial, diabetes, obesidad, dislipemia, tabaquismo, sedentarismo y stress.

En la mayoría de ellos encontramos que la base genética está presente, pero en un bajo porcentaje. Los verdaderos moduladores son los hábitos de vida.

La obesidad y el distress en la mira

La obesidad comienza a presentarse como una verdadera “pandemia” debido a la mala calidad y cantidad de alimentos, el porcentaje de hipertensión, diabetes, dislipemias y sedentarismo también en forma secundaria a este trastorno metabólico, comienzan a incrementarse. Se potencia con el sedentarismo (menos tiempo libre, tecnología, sociedad computarizada, etc.) y fundamentalmente con el stress.

Mejor llamado “distress” ya que lo riesgoso es la pérdida del equilibrio entre nuestras defensas y las agresiones sufridas. Es el menos considerado en la actualidad dentro de la interpretación cientificista. Sin embargo creo que es una de las primeras causas en la sociedad de hoy, para iniciar esta cascada de factores negativos para la salud, teniendo en cuenta lo “sistemático” e integral que es nuestro organismo. El disparo psico-neuro-endócrino de alteraciones que traerán como consecuencia la aparición de uno o más disfunciones y patologías.

Si bien no hay una mirada crítica y objetiva en cuanto a que la base de una estrategia eficaz y eficiente para bajar estas estadísticas, es el control de los factores de riesgo y lograr buenos hábitos de vida. También debemos empezar a considerar que los métodos usados no son los correctos y que los costos beneficios actuales en salud así lo demuestran.

Las mujeres, en mi opinión, han comenzado a cambiar. Estamos andando.

El éxito de la buena calidad de vida

Quedan muchas cosas aún (discriminación, postergación, violencia, etc). En este cambio también los hombres tienen un lugar importante. Ambos deben acomodarse en un plano de igualdad en el que se “comparten responsabilidades” y la tarea es con deberes y oportunidades similares, sin competencias.

Si no lo hacemos así, ganaremos puestos, jerarquía, dinero, pero también sufriremos la pérdida de la salud.

En última instancia, estimo que el deseo que impulsa a la mujer en este avance es compartir con el hombre una buena calidad de vida, ¿Verdad?

 

Dra. Alicia Ciapponi

Cardiología

 

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