Es una de las mayores obsesiones actuales. Que si tenemos unos kilos de más, que si estamos hinchados, que si llegaremos al verano en la forma en que deseamos. Pensá conmigo: ¿cuántas veces intentaste controlar tu peso? ¿Cuántas dietas pusiste en práctica a lo largo de tu vida adulta? ¿Y cuántas te dieron resultados duraderos? Si la respuesta es que luchaste por tu peso casi toda tu vida y que probaste muchísimos tratamientos sin efectos reales, está claro que algo no está funcionando como debería. Por eso elegí sentarme a charlar con los médicos y directivos de la Posada del Qenti, en Córdoba, reconocida especialista en bienestar, para resolver algunas dudas sobre el tema.

En principio, me contaron que el problema del peso no solo está en lo que comemos ni en la cantidad de ejercicio que hacemos, y ni siquiera en nuestro cuerpo. “El problema es que buscamos afuera lo que debemos encontrar en nosotros mismos”, sostuvo Miguel Cané (h), director de la institución. Porque para que se produzca un cambio real y para siempre, debe nacer desde nuestro ser consciente, y no desde lo que debemos hacer. Y sí, todos sabemos lo que tendríamos que comer y cómo equilibrar los alimentos para estar bien, pero la verdad es que la mayor parte del tiempo (si no nunca) no lo hacemos. Y sabemos que tenemos que hacer más ejercicio físico, pero en general no logramos sostenerlo en el tiempo. También sabemos que deberíamos tomar dos litros de agua diarios, ¿pero cuántos realmente lo hacen? Muchísimos tratamientos nos dicen lo que debemos hacer, y nos dan toda una serie de indicaciones como si fuera una receta magistral. “Pero el fracaso radica en que buscan imponer algo que muchas veces no encaja con la individualidad y el ser único que es cada uno”, ilustran desde la posada.

¿Qué debe tener entonces un tratamiento exitoso? Sobre todo, permitir un abordaje amplio del problema del peso y la comida. Que ayude a tomar consciencia de cómo la relación con el alimento se encuentra condicionada por múltiples factores como la historia personal, el ritmo de vida, la familia, el círculo social, las emociones, etc. Un tratamiento que permita, entonces, sintonizar con uno mismo y sus valores, con el verdadero sentido de lo que se hace y su razón. Que enseñe que comer no solo nutre el cuerpo, sino también el ser, y que permita aceptarnos tal cual somos, cultivando así también la autoestima. “Si lo que se busca es un cambio duradero, debe calar en lo más profundo del ser”, apuntan desde la institución.

Y así como mindfulness es prestar atención con intención a la experiencia del momento presente sin juzgar, con curiosidad, apertura y aceptación, mindful eating es vivir una alimentación consciente. Es decir, aplicar esa cualidad de atención al proceso de comer, a todos los sabores, olores, pensamientos y sensaciones que surgen durante la comida. Un proceso que puede conducir al cambio profundo que se requiere para llegar a un nuevo hábito mediante un proceso natural y orgánico. Un tratamiento al alcance de todos, qué básicamente requiere estar y disfrutar el momento presente.

Prof. Daniel Tangona

Entrenador Personal Profesional

Instructor Nacional de Culturismo y Fisicoculturismo.

NCSF -NCCA- USA

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/2167064-mindful-eating-nueva-forma-comer