Nuestro intestino esta poblado de una gran cantidad de bacterias de varias especies entre ellas levaduras, virus y fagos , formando diferentes grupos que entran en la microbiota intestinal (MI) denominados  firmicutes, bacteroidetes y antinobacterias ocupando así principalmente la parte terminal del colon.

La MI forma con su huésped humano una estrecha simbiosis que es producto de cientos de miles de años de evolución conjunta: ella ejerce funciones metabólicas, nutricionales y de defensa que son indispensables al ser humano mientras que este le entrega nutrientes y condiciones adecuadas para su desarrollo. A pesar de que la composición bacteriana de la MI varia de un sujeto sano a otro.

Esta microbiota  intestinal actúa profundamente en la función de la barrera del intestino como defensa del organismo, los procesos de  digestión /absorción de nutrientes,  y degradación de proteínas y lípidos de la célula del intestinos. Debido a su impacto fisiológico sobre el resto del cuerpo humano, la MI es actualmente reconocida como un órgano más del superorganismo humano y, como muchos otros órganos, puede ser trasplantada de un individuo a otro.

El equilibrio de  este ecosistema digestivo depende de  tres componentes: el tipo de miorganismos, permeabilidad del intestino e inmunidad local. Y si algo lo afecta  repercute sobre  todo el cuerpo.

. Un gran número de enfermedades del sistema digestivo (diarrea,  síndrome de intestino irritable), del sistema inmune (alergia, diabetes de tipo 1, esclerosis múltiple), del sistema nervioso central (autismo, esquizofrenia) o metabólicas (obesidad y diabetes 2 ) están asociadas con alteraciones de la MI, de la función intestinal de barrera y de inmunidad local digestiva, El concepto de prebiótico y probiótico ha sido desarrollado en el marco de la MI; ambos compuestos pueden ser considerados como herramientas nutricionales de interés para restablecer el equilibrio de la MI en los individuos cuya enfermedad está asociada. Los resultados de estudios  sugieren que la incorporación de prebióticos a la dieta y alimentos fermentados puede ser una estrategia interesante para controlar el apetito mediante la modulación de la MI.

En termino general la MI de los sujetos obesos presenta una menor biodiversidad que la de los sujetos normopeso. Aquellos individuos con menor biodiversidad tienden a presentar mayor adiposidad, resistencia insulínica, dislipidemia y un fenotipo inflamatorio más pronunciado comparado con aquellos con alta biodiversidad.

Algunos autores han propuesto que la presencia en la MI de concentraciones altas de Staphylococcus aureus y bajas de Bifidobacterium spp. En la infancia podría predecir la futura aparición de sobrepeso u obesidad.

Los alimentos que favorecen el desarrollo intestinal de estas enterobacterias son los que se encuentran en estado de fermentación, los alimentos  industrializados como lácteos bio tales como:

  • Yogur
  • Leches fermentadas
  • Queso bio
  • Tempeh ( soja )
  • Miso soja y semillas
  • Chucrut
  • Kéfir
  • Kimchi
  • Cebolla,
  • Aceitunas

La incidencia de diabetes en sujetos libres de gérmenes, es más elevada. Las tazas de diabetes mellitus 1 son más altas en países con estrictas normas de higienes donde se evita el desarrollo de gérmenes naturalmente.

La inflamación  es una característica de la obesidad y diabetes 2 y la microbiota impacta directamente en las vías metabólicas claves para  el equilibrio energético e inflamatorio. El 70 % de las células inmunes están en el tracto digestivo, si mantenemos una armonía entre microbiota, barrera intestinal y sistema inmunes, evitamos la presencia de enfermedad.

El siguiente cuadro  representa  la interrelación de  nuestra microbiota  bacteriana  y las diferentes patologías:

Durante los últimos diez años la caracterización y el conocimiento de la MI del ser humano han progresado en forma considerable. Actualmente, la MI es considerada como un actor importante en la regulación del metabolismo energético del organismo, en particular a través del rescate colonico de energía a partir de la fibra dietética y de la regulación del almacenamiento de grasa por los adipocitos. La MI de los obesos y de los pacientes con DM2 está alterada, comparada con aquella de los individuos sanos, y sería más eficiente en la extracción de energía a partir de los alimentos. El aporte de grasa dietaría también altera la composición de la MI.

Lic. Sandra Villarreal – Mp 1138

Área de nutrición

La Posada del Qenti

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