El Indec inició por primera vez la encuesta mundial sobre tabaquismo. La encuesta se efectuará sobre un universo de unas 10.000 personas en distintos puntos del país con la idea de conocer datos sobre consumo y abordar estrategias para reducir la incidencia de la enfermedad.

Larga es la historia del tabaco, healing no sólo entre nosotros sino en el mundo entero. Es una de las adicciones que mata mayor cantidad de gente y en algunos casos de las más difíciles de curar. A esta altura más de un lector negará que sea una adicción, check pero ¿de qué otra forma llamar a una sustancia que incita a su consumo y sin la que no se puede estar?

El tabaco mata por cáncer de pulmón, páncreas, esófago, cuello uterino y otras enfermedades pulmonares como EPOC, enfisema más otras variantes. Pero no sólo lo hace con quienes fuman sino también con quienes están cerca de ellos. Los derechos de los “fumadores pasivos” recién ahora comienzan a respetarse. Muchos de esos fumadores pasivos son niños, la mayoría de ellos hijos de padres fumadores.

Según el Programa Nacional de Control del Tabaco, el 33.5% de los adultos fuman, y el 30% comenzó antes de los 11 años; el tabaco causa más de 100 muertes por día (40.000 por año, 6.000 debido al consumo pasivo), y el costo de los tratamientos de enfermedades vinculadas al consumo de tabaco ronda los 7.300 millones de pesos por año, es decir, el 15.5% del gasto público en salud. El Gobierno sólo recauda 3.500 millones de pesos por año por impuestos al cigarrillo.

Pero en las siete provincias tabacaleras argentinas (Catamarca, Chaco, Corrientes, Jujuy, Misiones, Salta, Tucumán) están en desacuerdo con el control de la producción y las limitaciones a la comercialización por los riesgos que implica para los empleados del sector.

La realidad es que los estragos que el tabaco produce en la salud no son una novedad y que con el tiempo se iría dando un proceso de concientización en la gente, pero para quienes están en el negocio es preferible crear situaciones de enfrentamiento que ir buscando producciones alternativas al tabaco. Esto no es nuevo, hace casi cuatro décadas que se comenzó a hablar seriamente.

Es increíble que se opine que las medidas restrictivas son buenas en el país pero no tienen que afectar la producción, porque se exporta. Algo así como decir que es lícito defender el negocio si los que mueren lo hacen en el extranjero.

Es cierto que la industria tabacalera mueve mucha mano de obra, pero justificar con ello mantenerla en el tiempo no tiene sustento moral. Ni siquiera económico – para el país, se entiende – ya que sus impuestos no alcanzan a compensar los gastos por atención a las víctimas del tabaquismo.

Es de esperar que la encuesta que se inicia actualice los argumentos para establecer – alguna vez – políticas antitabaco serias.

Fuente: www.inforafaela.com

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