El peso corporal muchas veces es tomado por el común de la gente e incluso por algunos profesionales, no rx como único parámetro de sobrepeso y obesidad como así también a veces como único parámetro de evolución en los tratamientos para adelgazar.

Atendiendo a la definición de obesidad que es “un incremento en el porcentaje de grasa corporal, physician generalmente acompañado de aumento de peso (Podemos presentar obesidad con peso normal) cuya magnitud y distribución condicionan la salud del individuo” es que debemos concentrar más nuestros esfuerzos en modificar la cantidad de tejido graso y la distribución del mismo en el organismo que solo concentrar nuestros esfuerzos en el peso corporal.

Es bien sabido que el peso es un parámetro global, que incluye no solo la masa grasa sino también la masa magra, esta última incluye varios compartimentos como masa celular (músculos y vísceras), proteínas plasmáticas, líquido extracelular y esqueleto

El aumento de la masa grasa es la que determina la obesidad (> 25% en hombres y >33% en mujeres) y la distribución de la misma es la que determina el riesgo.

La grasa corporal presenta variaciones cuali-cuantitativas con la edad y según el sexo. Aumenta con la edad en ambos sexos, se estabiliza alrededor del 20-25% en la mujer adulta y entre 15-20% en el hombre adulto, ubicándose preferentemente a nivel periférico o femoroglutea en el caso del sexo femenino y a nivel central o toraco-abdominal en el sexo masculino. En la distribución del tejido adiposo intervienen factores genéticos, nerviosos,

Mientras que la localización femoroglútea es exclusiva de la mujer, la grasa visceral o central es más frecuente en el hombre pero la mujer puede presentar esta distribución semejante a la del hombre al llegar a la perimenopausia. (Se ha comprobado que a mayor edad la grasa visceral puede incrementarse casi tres veces más en el hombre que en la mujer, con la llegada le la menopausia esta diferencia tiende a desaparecer).

Por otra parte tomar al peso como único parámetro de evolución en un tratamiento para adelgazar muchas veces crea más confusiones que beneficios tanto al profesional tratante como al propio paciente. El peso de una persona puede ser muy variable de un día a otro incluso dentro del mismo día ya que no solo valora el contenido graso del organismo sino también la masa magra y el liquido intra y extracelular que pueden sufrir variaciones sobre todo este último .Dado que al registrar el peso de un individuo estamos registrando todas estas variables no es raro que situaciones tales como mayor cantidad de sodio en la dieta que puede generan retención hídrica , falta de evacuación intestinal , mayor actividad física de la habitualmente realizada, ingesta de algunos fármacos como antiinflamatorios que pueden originar retención de líquidos al igual que ocurre en los días con mucha humedad, en el premenstruo o aquellas personas con trastornos circulatorios como el síndrome varicoso de los miembros inferiores. En definitiva son múltiples las situaciones que pueden hacer que nuestro peso presente variaciones importante en más o en menos

A la hora de evaluar la eficacia de un tratamiento para sobrepeso u obesidad además del peso corporal debemos estar atentos a otros parámetros que nos pueden indicar que estamos haciendo bien las cosas. Entre ellos se incluyen las medidas corporales directamente tomadas con una cinta métrica o de manera subjetiva por el propio paciente al notar la ropa más holgada o que necesita achicar cintos. La mejoría también notada por el propio paciente al realizar la actividad física con mayor capacidad aeróbica o mejorías en el estado de ánimo. Además la normalización de parámetros bioquímicos como glucemia, lípido grama, y modificaciones de valores de tensión arterial. Esto se logra con un descenso entre el 5 y el 10 % del peso y su posterior mantenimiento.

No dejemos en manos de la balanza todo el peso del control de nuestro tratamiento para adelgazar porque si bien las variaciones en menos ayudan a motivarnos para seguir adelante, se generan grandes frustraciones que hacen flaquear todo nuestro esfuerzo cuando al subir a la balanza registramos un aumento del mismo por más que sea leve. No estar debidamente informados que estas variaciones en nuestro peso muchas veces son esperables puede ser utilizado como excusas para abandonar tratamientos y otras veces para incorporar conductas purgativas como laxantes y diuréticos, dietas muy restrictivas en calorías o excesos en la actividad física que generan disbalances enormes en nuestro metabolismo, originando la mayoría de las veces más perjuicios que beneficios.

Dra. Viscovig Rosana

Médica especialista en Nutrición

La Posada del Qenti

 

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