Si cada uno de nosotros nos detuviéramos a pensar en la forma que consideramos la salud y la enfermedad, case nos sorprendería que comenzamos al “revés”. En general lo primero que nos preocupa es tener un médico de confianza a quien recurrir cuando nos enfermamos, side effects una obra social que cubra estos gastos, find un lugar para internarnos en caso de necesidad cuando tengamos” una emergencia”, etc.

Comenzamos a preocuparnos cuando ya está instalada la enfermedad, accidente o malestar. Sin nombrar la gran cantidad de personas que no tienen cobertura social, aunque tenga la posibilidad de contratarla dando prioridad a otros gastos.

Ahora bien volviendo a nuestro razonamiento, si nos preguntaran qué nos gustaría tener en la vida, la gran mayoría y sin dudar dice: “salud”. Es paradójico como nuestro deseo no acompaña a la preocupación y al compromiso para cumplir este objetivo. Estamos justamente hablando de prevención, anticiparnos y ganarle al problema.

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Esta palabra tan empleada en discursos, promesas, inauguraciones, etc . pero que rápidamente se deja de lado para seguir dando prioridad a la salud cuando la estamos perdiendo. ¿No sería lógico que demos vuelta nuestras prioridades y comencemos a ser coherentes con nuestros propios deseos? ¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos al compromiso de esta nueva “educación?.

Las ventajas y beneficios que nos da la prevención están demostrados en forma indiscutible a través de múltiples trabajos mundiales. Los costos-beneficios están inclinados a lo segundo sin lugar a dudas. Si lo pensamos en esta sociedad donde la enfermedad es costosa, nos deja lucro cesante, pérdidas laborales y rehabilitaciones en muchos casos inaccesibles, es mucho más contundente la necesidad de priorizar este concepto que a pesar de ser tan lógico, no se cumple.

Es verdad que nuestra educación, cultura y aún la forma de ejercer la profesión de los distintos agentes de salud, no ayudan a revertir esta “medicina al revés”. Sería más lógico que con la ayuda de los mismos profesionales, comencemos a interiorizarnos cómo cuidarnos, qué hacer para evitar enfermarnos y si tenemos alguna predisposición o hábito, lo logremos revertir o controlar a tiempo. ¿No sería bueno que cuando estemos por ser padres, nos asesoremos para que nuestros hijos crezcan desde la salud?

En casi 30 años de medicina, contadas veces un paciente entró al consultorio a plantearme un control periódico estando sano (por voluntad propia) para seguir estándolo. Ejercer el derecho de la salud, implica algunos deberes para esta tan ansiada calidad de vida.

La salud es la primera libertad que se nos otorga y nadie más que nosotros somos los primeros responsables en mantenerla. Una consulta médica y valorar nuestros factores de riesgo es una buena manera de comenzar.

Dra. Alicia Ciapponi
Cardiología
La Posada del Qenti

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