Abordaje interdisciplinario. Cinco especialistas hablaron sobre la seguridad humana desde la perspectiva de la salud. Hicieron hincapié en la necesidad del autocuidado.

La salud como factor fundamental para la calidad de vida de las personas y la seguridad humana. Ese fue el concepto inspirador de una mesa redonda en la que participaron el cardiólogo Raúl Breglia, shop el especialista en Salud Pública Carlos Gatti, website like this la licenciada en Enfermería Cristina Cometto, el ginecólogo y jefe del Servicio de Ginecología Héctor Ferreyra y el infectólogo Alberto Daín, en la Universidad Blas Pascal, en el marco de una cátedra que la Unesco otorgó al centro de estudios.

El abordaje de la seguridad humana desde la salud tiene su historia, según explicó en la apertura del encuentro Alberto Ferral, secretario de Extensión y Relaciones Instituciones de la Universidad. “En 1989, la Unesco hizo su primera apreciación sobre seguridad humana desde el punto de vista cultural y educativo. Diez años después apareció el concepto de seguridad humana como factor fundamental para la calidad de vida de las personas”, ilustró.

Desde el enfoque de la cardiología, Breglia destacó el impacto social de patologías y factores de riesgo hoy extendidos en la sociedad, como la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial (HTA) y el tabaquismo.

Destacó que los cuatro tienen puntos comunes. “Durante mucho tiempo no causan malestar, dolor, ni otras molestias y, por lo tanto, no conducen a prevenir ni tomar medidas, pero con el tiempo acarrean problemas de gravedad”, manifestó, y agregó que el autocuidado es fundamental.

Breglia recordó que la obesidad se ha convertido en el principal problema de salud pública, ya que afecta a 1000 millones de personas en todo el mundo. Y señaló que, como consecuencia del sobrepeso y los malos hábitos, la diabetes aumenta drásticamente en todo el planeta. Lo mismo en relación con la HTA, que se cobra la vida de 50 mil argentinos por año. “No es necesario que estos pacientes lleguen a amputaciones, problemas en sus ojos o infartos, sino que es necesario educar en el autocuidado”, enfatizó. Y destacó el rol de los propios pacientes en la preservación de su salud y su calidad de vida: “prevenir y, en caso de estar enfermos, controlarse, es vivir más seguros”.

En esa línea, Gatti subrayó: “alcanzar la salud es un trabajo, un deseo, una esperanza y también es una búsqueda”.

Destacó que los niños que no acceden a la escuela, los adultos mayores que se encuentran convulsionados por los problemas políticos, por citar algunos ejemplos, son indicadores sociales de inseguridad humana; y también mencionó cuestiones más específicas, como la seguridad frente a accidentes de trabajo y la importancia de la vacunación.

Dijo, además, que es necesario “unificar las acciones del Estado para que la seguridad humana llegue hasta la última persona”.

A su turno, Cometto manifestó que la seguridad humana es la ausencia de temor y de carencias. “Es dignidad, médula de la vida de todas las personas”, graficó y consideró que la autoestima, la autorrealización, la autonomía, la inclusión y la participación social son factores fundamentales para lograr la salud y el bienestar del individuo y su comunidad.

La salud en la mujer. Ferreyra se concentró en la protección de la seguridad humana de la mujer y, por un lado, recalcó que es necesario “incentivar una correcta salud sexual y reproductiva”. “Todas las personas deben tener una vida sexual segura y poder elegir cuándo y cómo tener su reproducción”, añadió.

También hizo hincapié en la prevención de los dos cánceres más frecuentes en la mujer, que son el de mama en primer lugar y, luego, el de cuello uterino. En cuanto a este último, sostuvo que el papanicolaou fue el primer paradigma de prevención secundaria y destacó la iniciativa del gobierno nacional de vacunar contra el HPV a todas las niñas de 11 años.

El cáncer de mama, en cambio, empieza a aparecer en la edad madura, por lo que todas las mujeres deben hacerse rigurosamente mamografías de control. “El ginecólogo tiene una obligación educativa”, recordó.

Enfermedades de la pobreza. Al final de la charla, Alberto Daín se refirió a la pobreza como un factor básico de la inseguridad humana y escenario para el desarrollo de patologías. Y describió: “Las enfermedades infecciosas son los centinelas de la civilización, son una marca de la calidad de vida de una población”.

“Algunos de los factores de la pobreza que dan lugar al desarrollo de enfermedades infecciosas son la venta de leche no pasteurizada, que llegó a ocurrir en Argentina, la falta de acceso al agua potable, mala higiene corporal, mala alimentación, desnutrición, hacinamiento, ignorancia, analfabetismo, venta ambulante de alimentos no controlada, falta de drogas y vacunas, mala formación médica y promiscuidad sexual, entre otras”, indicó.

Todos los especialistas coincidieron en que seguridad humana no significa sólo pensar en la seguridad frente a hechos de violencia, sino de una manera mucho más integral y diversa. En este sentido, Gatti destacó una frase de la médica cordobesa Mirta Roses, directora de la Organización Panamericana de la Salud: “La seguridad humana se expresa en un niño que no muere, una enfermedad que no se disemina, un empleo que no se elimina, una división étnica que no explota en violencia, un disidente que no es silenciado. La seguridad humana no es una preocupación por las armas, es una preocupación por la vida y por la dignidad humanas”.

Fuente: www.lavoz.com.ar

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