Así como existen recomendaciones específicas para cada persona en particular según su estado general y patologías de bases, también es posible trazar recomendaciones según las diferentes estaciones del año.

En estaciones frías del año, otoño e invierno, son prevalentes las enfermedades respiratorias, que van desde un resfrío común hasta procesos neumónicos complicados, pasando por estados gripales de mayor o menor complejidad.

La vacuna antigripal es una de las principales medidas de prevención de complicaciones (evita los casos graves) a cualquier edad. El lavado frecuente y efectivo de las manos es la medida práctica más útil para disminuir la vía de contacto de estas y otro gran número de enfermedades. En poblaciones de riesgo (menores de 5 años, mayores de 65, tabaquistas, enfermos crónicos, EPOC y personal de salud) las medidas de protección deben ser mas intensas y también se recomienda el uso de vacunas antineumocócicas. A pesar de todo ello, el dejar de fumar sea quizás la mejor de las acciones, ya que no solo es la población más susceptible, sino que además es la de mayor índice de complicaciones y mortalidad.

En épocas calurosas, primavera y verano, algunos de los procesos prevalentes son: alergias, trastornos gastro-intestinales, insolaciones, deshidratación y quemaduras en piel. Las recomendaciones, exceptuando las alergias que se tratan específicamente en cada caso, son similares para todas e incluyen: lavado frecuente de las manos, buena hidratación y control de exposición al sol, tanto en horarios como en la adecuada protección de la piel. De esa manera prevendremos la mayoría de los trastornos señalados.

La importancia del lavado de las manos

Como vimos en el punto anterior, el lavado frecuente y efectivo de las manos es una excelente medida de protección y prevención en todas las épocas del año. Cuando hablamos de lavado efectivo, estamos señalando que el mismo debe realizarse de forma adecuada. Utilizar jabón ayuda a arrastras los gérmenes. El uso de jabones antisépticos, de los cuales existe una gran variedad en el mercado, ayuda a hacer esta tarea más segura. Además el lavado debe ser enérgico, frotando las manos entre si con fuerza llegando a la zona de la muñeca, y luego entre los dedos y debajo de las uñas, zona que alberga gran cantidad de patógenos susceptibles de transmisión.

Por último, pero igual de importante, esta el tiempo de lavado que será directamente proporcional a la eliminación de gérmenes superficiales. Dicho de otra marera, más tiempo de lavado, más gérmenes eliminamos.

De esta manera prevenimos la transmisión de patologías respiratorias en invierno y trastornos grasto-intestinales en verano, entre otro gran número de enfermedades.

 

Dr. Christian A. Leiva

MP 31.209/1

Médico Cirujano – Gerontólogo

Director de La Posada del Qenti