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*Cortesía del Ministerio de Salud de La Nación

Está ampliamente demostrado en las estadísticas mundiales que la patología cardiovascular es la principal causa de mortalidad y de morbilidad en el mundo entero.

A pesar de haberse logrado progreso en los métodos diagnósticos y en los terapéuticos (la mayoría invasivos y llegando en etapas tardías de la enfermedad), side effects la prevención como solución realmente efectiva para esta “enfermedad cardiovascular global”, está fracasando.

Recientemente se publica el NAHNES, relevamiento epidemiológico en EEUU. En sus conclusiones se evidencia:

  • La enfermedad cardiovascular pasa de   8,1    a   10,4%
  • Diabetes                                                           “7,9    a   10,5%
  • Hipertensión arterial                                  “33     a    37,1%
  • Dislipidemias                                                 “30,2  a    37,7%

Así mismo los factores de riesgo para esta enfermedad y dentro del mismo período varía de la siguiente forma:

  • La obesidad de 28 a 36%.
  • La actividad física menor a 12 veces por mes, de 53 al 43%.
  • El tabaquismo se mantiene en un 26,9%.
  • El consumo de frutas y verduras del 46 al 26%.
  • El alcohol de 40 al 52%.
  • La adherencia total a los cambios de hábitos saludables baja del 15  al  8%.

En el análisis de esta falta de resultados en las estrategias preventivas podemos enumerar varias:

  • Penetración exitosa en las personas de hábitos riesgosos para  la salud, por parte de la sociedad de consumo (sedentarismo, stress, tabaquismo, comida chatarra, etc).
  • Aspectos culturales difíciles de cambiar.
  • Malas estrategias institucionales.
  • Malas estrategias de los agentes de salud para inducir los cambios.
  • Sistema de salud cada vez más despersonalizado y con escaso tiempo dedicado al paciente en cada consulta.
  • Sistemas sanitarios basado en el lucro y no en la salud.
  • Falta de compromiso en sostener desde el estado medidas preventivas.

Además de todo lo enumerado se deben considerar los aspectos fundamentales en lo que se refiere a la relación médico-paciente.

Se le indica a la persona “lo que tiene que hacer” y no se lo “re educa y acompaña al cambio propuesto”.

La salud cardiovascular solo es una parte de la salud integral de cada ser humano, entendiendo que dentro de este concepto se encuentra una persona conformada por la interacción de un sistema orgánico, intelecto, sentimientos, convicciones culturales, medio social y familiar y necesidades de expresión para su crecimiento y realización personal.

El desafío es contemplar a las personas, sanas o enfermas, desde este punto. No solo desde un cuerpo al que debemos curar, mejorar o mantener sano.

Cada persona es  un ser humano con determinada carga genética que interactúa con el medio que lo rodea creando “su cultura” y por lo tanto “sus hábitos”.

La cultura en la mayoría de las sociedades, con una fuerte impronta de las religiones (o mejor dicho de sus instituciones), alejan la atención sobre el propio cuerpo, su constitución y su funcionamiento. La mirada se dirige a otros intereses, se lo subestima y se lo oculta.

Sumado a una sociedad de consumo donde el cuidado de la salud y la prevención solo es una frase que queda bien; distrayendo la atención a otros temas “más convenientes y redituables para algunos”.

Mientras tanto el equipo de salud se forma desde la perspectiva técnica y cientificista, con una tendencia a las “especialidades” perdiendo aún más la visión integral de nuestro paciente.

La medicina debería ser considerada en realidad como un arte, que utiliza una ciencia para lograr mantener o restablecer la salud de las personas, pero con una actitud distinta a la puesta en práctica por la generalidad de los sistemas sanitarios.

Si se sigue tratando de forzar cambios fuera de los intereses de las personas, nada se logrará.

¿Entonces cómo hacer para encontrar una solución a este problema?

La prevención de la patología cardiovascular, debe considerar una manera más eficaz y sostenible que las instauradas hasta el momento. Las proyecciones epidemiológicas reflejan que la enfermedad cardiovascular global, se puede disminuir de un 63% (como lo es en la actualidad) a un 31%, realizando hábitos saludables y controlando los factores de riesgo.

La reeducación en salud, considerando todos los aspectos humanos que la conforman, es la forma adecuada. Basados en cambiar hábitos y crear conciencia en el autocuidado con una responsabilidad individual para sostenerlos.

Esta educación comienza desde antes del nacimiento. Cada futuro padre debe tener este compromiso de iniciar una educación de su hijo “en salud”. Debe comprometer a la familia, a la escuela, a la sociedad y fundamentalmente a las instituciones de gobierno, para poder sostener y contener estas necesidades.

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