La llegada del verano, viene de la mano del sol, temperaturas más elevadas y las merecidas vacaciones. Es la época ideal para del año para descansar, pero también se acompaña de algunos males como las alergias y la sequedad de la piel por lo que debemos prevenir su cuidado.

Una piel sana y cuidada debe contar con dos elementos: la hidratación y la humectación.

  • La hidratación es el agua que llega a la piel a través de los vasos sanguíneos, y que se acompaña de oxígeno y nutrientes.
  • La humectación, por el contrario es la humedad que la piel consigue del medio exterior, y esta a su vez puede ser natural o artificial, como cremas y preparados a base de agua y otros productos ayudan a humectar la piel.

piel verano

Tips para la hidratación y humectación de la piel

1- Tomar agua abundante. Este es el principal aporte de humedad a la piel. ¿Pero cuánto?. Esta es la “pregunta del millón”, y no tiene una respuesta única. La cantidad de agua depende de mi edad, de la temperatura ambiente, de mi actividad física, etc, etc. De todas maneras se puede decir que en épocas de calor (primavera-verano), la ingesta debe ser al menos de 2 litros por día de AGUA. Mientras más limpia, pura y libre de químicos o solutos es mejor. Las aguas saborizadas, gaseosas o infusiones como el “mate” tan popular en nuestra población, aportan menos cantidad y calidad de líquido efectivo que el agua pura.

2- Alimentación balanceada. Este es un factor no solo importante, sino que compite par a par con la toma de agua. La alimentación debe incluir todo tipo de alimentos, en cantidad calórica adecuada a nuestras necesidades. Además debe ser rico en frutas y verduras, ya que este tipo de alimentos tiene naturalmente una cantidad elevada de agua en su composición. Las dietas hipocalóricas estrictas, proteicas o restrictivas son perjudiciales para la buena hidratación de la piel.

3- Control de exposición solar y actividad física. Estos dos factores también influyen en la hidratación. La exposición prolongada o innecesaria al sol (sobre todo sin la adecuada protección de filtros o pantallas solares), tanto como el exceso de actividad física, son factores que disminuyen drásticamente la cantidad de agua corporal.

4- Control de factores de riesgo y tóxicos. Los factores de riesgo clásicos: Hipertensión arterial, Diabetes, Obesidad, Sedentarismo, alteraciones del Colesterol y principalmente el Tabaquismo; contribuyen negativamente a la correcta hidratación.

5- Uso de cremas y productos para la humectación. Existen en el mercado una amplia variedad de preparados específicos para este fin, ya sea en forma de cremas, geles o emulsiones. Algunas de las sustancias recomendadas incluyen: urea, ácido glicólico, ácido láctico o lactato de amonio entre otros. Para ello siempre debemos contar con la indicación de un profesional idóneo.

6- Uso de la Hidroterapia. Las terapias a través del agua, tales como sauna, baños de vapor, hidromasajes especializados y baños termales entre otros; ofrecen un excelente complemento a la humectación de la piel, a la vez que este tipo de terapias ofrece una opción relajante para todo el cuerpo. El agua caliente relaja el cuerpo en general y actúa sobre los poros de la piel en particular. Además mejora la circulación sanguínea.

7- Manejo del Estrés. La piel trasmite nuestro interior, y es por ello que el estrés, no solo se ve reflejado en la hidratación de la piel, sino también en su flacidez, luminosidad y líneas de expresión.

Si ponemos estos consejos en práctica, nuestra piel estará y se verá saludable siempre.

 

Dr. Christian Leiva

Director Centro Médico

La Posada del Qenti

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