Tabaquismo: ¿Está listo para dejar de fumar?

Tabaquismo: ¿Está listo para dejar de fumar?

El tabaquismo es la causa de muerte más prevenible y la epidemia que mata cada año a 6 millones de personas fumadoras y más de 600.000 personas no fumadoras que se encuentran expuestas al humo del tabaco. En nuestro país casi el 40% de la población es adicta a la nicotina y esta adicción es la causa de enfermedades graves que afectan tanto al fumador como a su círculo social más cercano.

¿Cuáles son las consecuencias en la salud del consumo de tabaco?

Cáncer: El riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en la población fumadora es de 5 a 20 veces mayor que en sujetos no fumadores. El 90% del cáncer de pulmón es originado por el cigarrillo. También incrementa el riesgo de otros tumores como ser laringe, lengua, glándulas salivales, labio, boca y faringe, esófago, vejiga, riñón, cuello uterino, mama, páncreas y colon.

Enfermedades cardiovasculares: Las enfermedades cardiovasculares tales como Hipertensión, infarto y accidentes cerebro-vasculares están relacionadas en un 51% al consumo de tabaco.

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): La EPOC comprende dos grandes grupos de enfermedad pulmonar: la bronquitis crónica y el enfisema. El desarrollo de EPOC aumenta con la edad, existiendo también una dramática asociación con el tabaquismo, de modo que los fumadores tienen más alta prevalencia, mortalidad y pérdida de la función pulmonar, dependiente de la cantidad fumada.

Y muchas otras complicaciones… En donde incluimos falta de aire (disnea), pérdida de la capacidad física al esfuerzo, cambios en la voz, expectoración diaria, taquicardia (aceleración de los latidos cardíacos), trastornos de la memoria, de la vista, de la audición, alteraciones de la marcha y alteraciones sexuales.

Considerando estas consecuencias en la salud, La Posada del Qenti ha diseñado el Plan Qenti Star para fumadores con excelentes resultados, llegando a una eficacia mayor al 87% en los casos controlados.

Nuestro equipo de profesionales de la salud brinda todas las estrategias personalizadas para el control del tabaco, la alimentación, la actividad física y el manejo del stress; logrando como resultado la incorporación de hábitos saludables para alcanzar el objetivo deseado.

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Tabaquismo y sexualidad: una combinación fatal

Tabaquismo y sexualidad: una combinación fatal

Aunque para muchos a lo largo de la historia el cigarrillo ha funcionado como una herramienta de seducción, que atrapa a no pocos jóvenes y es concebida como un símbolo de sex-appeal, la realidad es que este “humo de la atracción” puede convertirse en una peligrosa estrategia cuando dos personas buscan una intimidad placentera y saludable.

Según estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud, en ellas el tabaquismo reduce la excitabilidad y retarda el orgasmo, además de disminuir la lubricación vaginal; mientras que a los varones les afecta la capacidad de erección y la calidad de los espermatozoides.

Dicho de otra manera, tras cada bocanada de humo, tanto hombres como mujeres, están matando el placer y el éxtasis en su intimidad, abriendo un camino directo a las disfunciones sexuales y a los problemas en la salud reproductiva.

Según el doctor Francisco Cabello, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, de acuerdo a los datos de un estudio llevado a cabo en 288 varones, más de un 43 por ciento de los encuestados presentaron alguna disfunción sexual siendo el tabaco el factor de mayor incidencia.

En uno de sus artículos publicados en Internet, el especialista —invitado especial en varios Congresos Cubanos de Sexualidad— advierte que veinte cigarrillos diarios son suficientes para incrementar hasta en un 60 por ciento el riesgo de padecer disfunción eréctil.

Como consecuencia de esta dosis, en las féminas disminuye la excitabilidad y se dificulta la lubricación vaginal, además de retardarse el orgasmo. De hecho, la necesidad de fumar después de una relación sexual demuestra que ha habido una satisfacción pobre, ya que de haber tenido una respuesta orgásmica saludable con la consiguiente liberación de endorfinas, la persona no estaría buscando otra fuente de relajación con la nicotina.

Por si fuera poco, los efectos del tabaquismo van más allá del placer sexual. Está comprobado que esta adicción aumenta el riesgo de aborto espontáneo hasta en un 28 por ciento, además de duplicar la posibilidad de embarazo ectópico y disminuir el peso de los neonatos.

Los especialistas señalan que una exposición prolongada en la etapa prenatal puede causar diversas alteraciones en las condiciones bajo las cuáles se desarrolla el feto.

Esta adicción afecta de forma manifiesta al crecimiento fetal y, como resultado, los hijos de madres fumadoras pesan al nacer un promedio de 250 gramos menos.

Por un Futuro sin Humo

Las investigaciones más recientes demuestran que los hombres que han fumado más de media cajetilla de cigarrillos durante una década, corren el riesgo de sufrir debilidad sexual, especialmente los que tienen más de 40 años.

Aunque el tabaco no es la causa directa de la disfunción eréctil, sí favorece la aparición de trastornos vasculares por el bloqueo a las arterias, y la incapacidad de las válvulas del pene para retener la sangre.

Todo ello sucede por la nicotina, la cual incrementa el depósito de grasas y microtrombos en el interior de las arterias y venas, además de disminuir su calibre, especialmente de las que llevan sangre al pene durante la erección.

A largo plazo, las dosis de nicotina también tienen implicación en el momento de la relación sexual. Después de fumar dos cigarros, el diámetro de la arteria pudenda sufre una contracción temporal, lo que dificulta el paso de la sangre a los cuerpos cavernosos del pene, y con ello se produce una disminución en el tiempo de erección.

El humo del cigarro contiene sustancias radiactivas, como radón y polonio, que ocasionan infertilidad porque deforman a los espermatozoides, afectan su movilidad, los hacen lentos, y muchos de ellos mueren antes de llegar a las trompas de Falopio.

Desafortunadamente, las estadísticas indican que sólo el diez por ciento de quien padece disfunción eréctil busca ayuda profesional médica, ya que la gran mayoría esconde su problema o recurre a la automedicación y a remedios caseros para tratar de resolverlo, las cuales sólo empeoran su condición.

La nicotina actúa dentro de nuestro cerebro, con una doble característica: a bajas dosis es un excitador y aparentemente nos estimula, pero crea una adicción, por lo que al consumir altas dosis actúa como un inhibidor o lo más similar a un sedante.

Este efecto le permite, en apariencia, enfrentar mejor las situaciones de miedo, lo que lleva al fumador a consumir más y más cigarrillos en situaciones de estrés. Solo que cada vez que se fuma un cigarrillo junto con la nicotina (veneno mortal) se ingieren casi 4 000 sustancias químicas muy peligrosas.

Entre ellas figuran el butano, el monóxido de carbono, el metanol, el arsénico, el cianuro de hidrógeno, la amonia y el formaldehído, un líquido que se usa en los hospitales para conservar en buenas condiciones los tejidos del cuerpo.

Los pulmones están formados por pequeños sacos de aire llamados alvéolos, a través de ellos el oxígeno pasa a la sangre. Al fumar se pierden estas estructuras, con lo cual el pulmón va perdiendo su capacidad y función.

La nicotina, al ser un tóxico, promueve la producción de radicales libres en todo el cuerpo. Ello aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón y otras enfermedades degenerativas, además de acelerar el proceso de envejecimiento.

Por tanto, más que un hábito, el tabaquismo se convierte en una adicción muy peligrosa. Cuando la persona menos lo espera pierde el control sobre el consumo, y la ingesta de la sustancia se vuelve compulsiva.

Sin embargo, aunque dejar de fumar supone afrontar la decisión de superar la dependencia a la nicotina, lo que conlleva implicaciones físicas, psicológicas y sociales… el reto bien vale el sacrificio y la dificultad.

Abandonar el consumo de tabaco lo beneficiará no solo en su funcionamiento sexual, sino que mejorará su salud en general, abriendo nuevos caminos al disfrute de la intimidad y a un futuro sano en su reproducción

Fuente: www.patriagrande.com.ve

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Tabaquismo e industria en la Argentina

Tabaquismo e industria en la Argentina

El Indec inició por primera vez la encuesta mundial sobre tabaquismo. La encuesta se efectuará sobre un universo de unas 10.000 personas en distintos puntos del país con la idea de conocer datos sobre consumo y abordar estrategias para reducir la incidencia de la enfermedad.

Larga es la historia del tabaco, healing no sólo entre nosotros sino en el mundo entero. Es una de las adicciones que mata mayor cantidad de gente y en algunos casos de las más difíciles de curar. A esta altura más de un lector negará que sea una adicción, check pero ¿de qué otra forma llamar a una sustancia que incita a su consumo y sin la que no se puede estar?

El tabaco mata por cáncer de pulmón, páncreas, esófago, cuello uterino y otras enfermedades pulmonares como EPOC, enfisema más otras variantes. Pero no sólo lo hace con quienes fuman sino también con quienes están cerca de ellos. Los derechos de los “fumadores pasivos” recién ahora comienzan a respetarse. Muchos de esos fumadores pasivos son niños, la mayoría de ellos hijos de padres fumadores.

Según el Programa Nacional de Control del Tabaco, el 33.5% de los adultos fuman, y el 30% comenzó antes de los 11 años; el tabaco causa más de 100 muertes por día (40.000 por año, 6.000 debido al consumo pasivo), y el costo de los tratamientos de enfermedades vinculadas al consumo de tabaco ronda los 7.300 millones de pesos por año, es decir, el 15.5% del gasto público en salud. El Gobierno sólo recauda 3.500 millones de pesos por año por impuestos al cigarrillo.

Pero en las siete provincias tabacaleras argentinas (Catamarca, Chaco, Corrientes, Jujuy, Misiones, Salta, Tucumán) están en desacuerdo con el control de la producción y las limitaciones a la comercialización por los riesgos que implica para los empleados del sector.

La realidad es que los estragos que el tabaco produce en la salud no son una novedad y que con el tiempo se iría dando un proceso de concientización en la gente, pero para quienes están en el negocio es preferible crear situaciones de enfrentamiento que ir buscando producciones alternativas al tabaco. Esto no es nuevo, hace casi cuatro décadas que se comenzó a hablar seriamente.

Es increíble que se opine que las medidas restrictivas son buenas en el país pero no tienen que afectar la producción, porque se exporta. Algo así como decir que es lícito defender el negocio si los que mueren lo hacen en el extranjero.

Es cierto que la industria tabacalera mueve mucha mano de obra, pero justificar con ello mantenerla en el tiempo no tiene sustento moral. Ni siquiera económico – para el país, se entiende – ya que sus impuestos no alcanzan a compensar los gastos por atención a las víctimas del tabaquismo.

Es de esperar que la encuesta que se inicia actualice los argumentos para establecer – alguna vez – políticas antitabaco serias.

Fuente: www.inforafaela.com

Tabaquismo: ¿Tengo verdaderamente un problema?

Tabaquismo: ¿Tengo verdaderamente un problema?

El tabaco es un vegetal. La fabricación de productos derivados del tabaco se realiza a partir de sus hojas, que se secan y fermentan al calor. El tabaco se cultiva en todo el mundo y el producto más importante derivado del tabaco es el cigarrillo.

A principios del siglo XX, el consumo de cigarrillos alcanzaba los 2.000 millones de cigarrillos por año, actualmente ese número supera los 94.000 millones de cigarrillos por año.

 ¿Por que fumamos?

Al principio para «ser como los otros», después por hábito y finalmente por necesidad (adicción). Ciertos fumadores experimentan placer al fumar, algunos encuentran en el cigarrillo un efecto estimulante y otros un efecto relajante. El efecto no dura demasiado y es necesario fumar cada vez más para experimentar los mismos efectos.

 ¿Podemos fumar sin correr Peligro?

La combustión del cigarrillo libera humo que contiene numerosos productos peligrosos. Entre los más importantes se encuentran productos que paralizan las cílias o escobillas de la vía aérea, encargadas de evacuar impurezas que ingresan a la vía aérea desde el medio ambiente. Ellas se depositan sobre las mucosas de las vías aéreas y provocan laringitis, faringitis, bronquitis crónica.

La nicotina afecta el sistema nervioso, aumenta la tensión arterial, provoca enfermedad cardíaca y obstrucción de los vasos sanguíneos (isquemia).

El dióxido de carbono también afecta a las células, privándolas de oxígeno.

Algunos fumadores no presentan un peligro importante ya que se mantienen como fumadores ocasionales, pero la gran mayoría de los fumadores aumentan el consumo de manera progresiva y el tabaquismo se convierte en una adicción. El tabaco, entonces, se convierte en una droga.

 El riesgo de fumar

  • Falta de aire (disnea).
  • Pérdida de la capacidad física al esfuerzo.
  • Tos matinal, cambios en la voz, expectoración diaria.
  • Taquicardia (aceleración de los latidos cardíacos).
  • Hipertensión arterial, angina de pecho, infarto.
  • Accidentes cerebro-vasculares, trastornos de la memoria, de la vista, de la audición, y alteraciones de la marcha.
  • Alteraciones sexuales
  • Alteraciones en la circulación de los miembros inferiores.

Y también…

  • El cigarrillo constituye un peligro de incendio (en la cama, en la oficina, en el auto, en las sierras).
  • Los accidentes de tráfico y de trabajo son más frecuentes entre los fumadores.

Entonces… ¿Qué debemos hacer?

Si nunca fumó… No comience nunca!

Si usted es fumador:

  • Descienda el número de cigarrillos por día y prepárese psicológicamente para abandonarlo.
  • Reinicie actividad física.
  • Modifique sus hábitos, sobretodo aquellos que se vinculan con el hecho de fumar.
  • Asesórese acerca de apoyo médico para dejar de fumar.

 Dr. Alexis  Cazaux

Neumonología – Grupo Qenti

El mejor día para dejar de fumar es hoy

Para lograrlo, se debe tomar la decisión y buscar ayuda profesional. Lo más efectivo es combinar terapia psicológica y medicación. Al margen de la edad y el tiempo en que se haya fumado, tiene impacto sobre la salud y la calidad de vida.

En la Argentina, hoy, fuma prácticamente una de cada tres personas, según surge de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que elabora cada cinco años el Ministerio de Salud de la Nación. De acuerdo con ese estudio, en 2009 fumaba el 30,1 por ciento de los adultos de 18 a 64 años, lo que refleja una ligera merma en relación a la encuesta anterior de 2005, cuando lo hacía el 33,4 por ciento de ese grupo etario.

Pero aunque la disminución es una buena noticia, los números reflejan que el tabaquismo sigue siendo un problema importante en el país, con alto impacto a nivel individual, pero también en la salud pública.

“Una de cada dos personas que fuman van a morir por causa del cigarrillo más tarde o más temprano”, advirtió el médico Daniel Buljubasich, presidente de la Asociación Argentina de Tabacología (ASAT), a La Voz del Interior , a la vez que aseguró que, con voluntad y un tratamiento adecuado, es posible abandonar el hábito.

¿Todas las personas pueden dejar de fumar?

Sí, dejar de fumar es posible, y todo el mundo puede hacerlo. No es algo reservado para algunos en particular.

Porque la mayoría asegura que ha intentado muchas veces sin lograrlo y que hace falta una fuerza de voluntad que no tienen.

En general, se apuesta al tema de la voluntad, y la verdad es que eso es un error porque el adicto, por definición, no tiene voluntad para dejar de fumar. Pero sí es cierto que se apuesta al esfuerzo y también al trabajo. Y también es real que mucha gente ha intentado y no ha podido. Pero lo que pasa es que muchas veces se intenta mal, no se consiguen buenos resultados y queda la idea de que es más difícil de lo que es en realidad. Y así ya queda instalada la idea de que no se va a poder.

¿Qué es intentar mal?

Es hacerlo de manera inadecuada y en momentos inadecuados. El peor error que se comete es intentar hacerlo solo, “porque se metió solo en esto y tiene que salir solo”, es decir, sin ayuda profesional. Mucha gente dice “un día decidí no fumar más, tiré el paquete y ya está”, pero en realidad es muy poca la gente que puede hacer eso. La generalidad necesita trabajar esa situación.

¿Qué hay que hacer, entonces, en concreto?

Lo primero es, no digo tener voluntad, pero sí tomar una decisión. Lo segundo es buscar la ayuda adecuada. Lo tercero es comprometerse a trabajar en serio, o sea, estar decidido a hacer un buen intento. Nosotros no pedimos ni garantizamos éxito, sino que la persona se comprometa a hacer el mejor intento que pueda.

¿El método es igual para todos o se diseña a medida?

No hay un solo método ni tenemos el librito con el método perfecto. Se trabaja un tipo de terapia psicológica cognitiva conductual que apunta a aportar conocimientos y a orientar en las conductas, y a eso se suma medicación de distintos tipos. O sea que esto es como hacer una receta magistral o una receta de cocina: hay que ir poniendo de cada cosa en cada caso en particular. No es lo mismo alguien de 30 años, que quiere dejar de fumar porque su pareja no tolera el humo, que alguien de 60 que fuma hace 40, tiene un enfisema severo y está con oxígeno permanente. Hay que ser flexible para adecuar el tratamiento a cada uno.

¿Qué líneas de medicamentos se usan?

Hay tres, y cada persona se favorecerá con una en particular. Una son los sustitutos de la nicotina, como parches y tabletas. La segunda se basa en el bupropion, un antidepresivo no demasiado efectivo como tal, pero sí para dejar de fumar. Y la tercera, la vareniclina, que es la más nueva y que tal vez tenga la ventaja de ser el primer fármaco que se diseñó en forma específica para dejar de fumar. Cada droga tiene sus ventajas y desventajas, pero lo que está claro es que si se hace el tratamiento conductual y se agrega medicación, aumentan muchísimo las chances de éxito, y viceversa. O sea, lo recomendable es hacer las dos cosas juntas.
¿Los fármacos tienen efectos colaterales?

Siempre hay una medicación que se va a poder utilizar, aunque haya que tomar precauciones. Y no hay que olvidar que son fármacos para tratar una enfermedad que mata a uno de cada dos consumidores. Porque uno de cada dos fumadores tarde o temprano muere por el cigarrillo. Por eso, es absurdo que los fumadores pregunten si los fármacos les van a hacer mal, cuando el cigarrillo mata. De hecho, si tuviera prospecto, nadie fumaría…

¿Sirve dejar de fumar después de 20 o 30 años?

Por supuesto. Siempre hay mejoría, a cualquier edad, al margen de los años de fumador que se lleven y del estado de salud que se tenga. Siempre tiene impacto sobre la salud y aparte posibilita otras cosas, como salir de una adicción, recuperar la autoestima y mejorar el estado de ánimo, porque fumar produce depresión. O sea que hay más de lo que se mide en un electrocardiograma o una espirometría. Por eso, el mejor día para dejar de fumar es hoy.

¿Cuál es el índice de éxito de los tratamientos?

En un tratamiento multicomponente, las tasas rondan entre el 40 y el 50 por ciento. O sea que se puede decir que uno de cada dos que lo intenta seriamente lo logra. Y es un porcentaje muy bueno si se tiene en cuenta que el tabaquismo es una adicción.

Fuente: www.lavoz.com.ar