Alimentos demonizados: los lácteos

Alimentos demonizados: los lácteos

Los alimentos siempre están bajo la lupa de los consumidores. Desde la Posada del Qenti les proponemos una lectura sobre los beneficios de consumir lácteos y sobre cómo elegirlos, recuerden que una buena alimentación tiene que tener en cuenta la calidad y cantidad de los alimentos que elegimos.

El grupo de los lácteos está compuesto por leche, yogures y quesos, estos alimentos son fuente de proteínas de alto valor biológico, vitaminas (complejo B) y minerales (calcio, hierro).

Existen subproductos derivados de la leche como la manteca, el dulce de leche y la crema de leche, que no se consideran lácteos cuando hablamos de la recomendación diaria de los mismos, porque tienen un porcentaje mayor de grasas, en su mayoría saturadas.

Como recomendación alimentaria saludable, es preferible que los mayores de 2 años consuman lácteos descremados, para disminuir el consumo de grasas saturadas a lo largo del día.

Una porción de 500 ml de leche o yogur y unos 30 gr de queso blando (cremoso, untable) cubriría la recomendación diaria de la población general.

En el mercado existen muchos subproductos lácteos industrializados, sobre todo destinados a los niños, como por ejemplo las leches chocolatadas, los postrecitos, los quesos untables saborizados, etc. Para tener una alimentación saludable, es importante identificarlos y disminuir su consumo, dejándolos como alimentos de consumo ocasional.

¿Cómo los incluyo a lo largo del día? Muy fácil:

·         Utiliza una porción (1 taza) de leche o yogur descremado en tus desayunos y meriendas.

·         Una porción (1 cucharada sopera) de queso untable o cremoso para acompañar las tostadas de la mañana.

·         Como salsa blanca para acompañar pastas o verduras al horno.

·         O escondidos en preparaciones como postres, licuados, flanes, bizcochuelos.

 

Lic. Sofía Lanzeni – MP: 3672

Área de Nutrición

La Posada del Qenti