Los peligros de no hacer actividad física: obesidad, diabetes y cáncer

Los peligros de no hacer actividad física: obesidad, diabetes y cáncer

Los niveles de inactividad física son alarmantes. Ejercitarse 150 minutos por semana permite alcanzar beneficios sorprendentes para la salud.

La inactividad física es un problema de salud pública de rápido crecimiento y contribuye a una variedad de enfermedades crónicas y complicaciones en la salud, incluyendo la obesidad, la diabetes y el cáncer. En los Estados Unidos y muchos otros países, los niveles de inactividad son alarmantes y lo califican como una epidemia.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de la presión arterial alta, el consumo de tabaco y la glucosa sanguínea alta, la inactividad física constituye la cuarta causa principal de muerte en el mundo, con unos 3,3 millones de muertes al año. En tanto, más de la mitad de los adultos (56 por ciento) no cumplen con las recomendaciones con respecto a la actividad física suficiente.

Estudios difundidos por “Excercise is medicine” (El ejercicio es medicina) han demostrado los beneficios de la regularidad de la actividad física. En este sentido, los mismos muestran que 150 minutos por semana de actividad física moderada permite alcanzar los siguientes beneficios para la salud:

  • Las investigaciones muestran que un bajo nivel de actividad física expone a un paciente a un mayor riesgo de morir que por tabaquismo, obesidad, hipertensión o colesterol alto , y para los hombres de más edad, la actividad física regular puede reducir el riesgo de muerte en un 40 por ciento.
  • Las personas activas de 80 años tienen un riesgo menor de muerte que los individuos inactivos de 60 años.
  • Reducir la mortalidad y el riesgo de cáncer de mama recurrente por aproximadamente un 50 por ciento, disminuir el riesgo de cáncer de colon en más del 60 por ciento y reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer aproximadamente en un 40 por ciento.
  • Reducir la incidencia de la enfermedad cardíaca y la presión arterial en aproximadamente un 40 por ciento.
  • Disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular en un 27 por ciento.
  • Disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo II en un 58 por ciento.
  • Los adultos con una mayor fuerza muscular tienen menos riesgo de mortalidad.

En relación a la actividad física, otro factor importante es el clima caluroso y húmedo, que representa un reto para la capacidad del cuerpo a la hora de cada rutina y de hidratarse. Durante los ejercicios, los músculos generan gran cantidad de calor que debe disiparse hacia el ambiente. De lo contrario, ocurrirá un aumento en la temperatura central del cuerpo, según “Qenti Medical“.

No hay que confiarse en la sed, ya que uno de los principales errores al hidratarse durante el ejercicio es basarse en la sensación, pero se trata de un estímulo que se presenta en forma tardía.

Por tal motivo, para evitar la deshidratación, es importante beber líquido desde el inicio del ejercicio.

Fuente: https://viapais.com.ar