Sensopercepción

Sensopercepción

Conocer el cuerpo, page saber cómo desplazarse, recipe como agruparse, como saltar, como realizar diferentes tipos de fuerza, o como sentarse para mirar televisión, son algunos de los aspectos a tener en cuenta en la corrección postural diaria en vistas a mejorar la calidad de vida presente y futura.

La percepción del propio cuerpo ayuda a sentirse mejor con si mismos, a desenvolverse en el espacio y a tener los cuidados apropiados indispensables a un buen estado de salud.

¿Qué es la Sensopercepción?

Es la técnica de trabajo corporal consciente, con la intención de registrar con creciente claridad los diversos estímulos, sensaciones y percepciones. A la vez que, es base de los aprendizajes corporales / motrices para generar diferentes calidades de movimiento, comunicación, imágenes y metáforas de movimiento.

¿Cuál es su objetivo?

La sensopercepción se orienta a desarrollar la capacidad de observación y registro de los estímulos, y el surgimiento de imágenes diferenciadas, detalladas y precisas del propio cuerpo y su vinculación con el medio.

El camino de la Sensopercepción posibilita un proceso de sensibilización, reencuentro y recuperación del propio cuerpo con su consecuente realimentación creativa. La sensopercepción cumple un doble papel: recoge y evoca la realidad en forma cada vez más detallada, clara y diferenciada, y además estimula la asociación y producción de imágenes que darán lugar a la fantasía creadora del sujeto.

El camino de creación se estructura sobre dos tipos de representaciones: la imagen reproductiva que interioriza, lo más fielmente posible, lo sucedido o vivido; y la imagen productiva que, sobre la base anterior, produce nuevas imágenes, nuevas maneras de ver al mundo.

sensopercepcion

¿Cómo se lleva a la práctica?

Proponemos un taller que utilizando como herramienta la percepción, en busca de un encuentro consigo mismo, realice este proceso a través de los siguientes ejes temáticos:

  • Los sentidos: exteroceptivo y propioceptivos.
  • Los apoyos: externos e internos, duros y blandos, pasivos y activos, en diversas posiciones, apoyos, tanto de manera estática como en movimiento.
  • El esqueleto: huesos y articulaciones.
  • La piel: envoltura, límite, comunicación.
  • Tacto: limite, contorno, temperatura, periferia, sensaciones.
  • Contacto: espacio alrededor del cuerpo, energía que se prolonga del propio cuerpo.
  • El tono muscular: regulación eutónica en pasividad y en movimiento.
  • Estiramientos.
  • El volumen: percepción tridimensional del cuerpo.
  • El peso: percepción y traslados del peso sobre apoyos, fuerza de la gravedad.
  • La postura.
  • La respiración.

Beneficios de la Sensopercepción

Estimamos que llevar a cabo organizada y sistemáticamente la propuesta, los huéspedes se verán notablemente beneficiados en:

  • La movilidad articular y su mejoramiento.
  • El conocimiento de la capacidad y limitaciones de cada músculo.
  • El fortalecimiento y tonificación la musculatura en general.
  • En la generación de hábitos respiratorios, y de buena postura estructural que sean transferibles a actividades cotidianas y especificas.

Área de Educación Física y Rehabilitación

La Posada del Qenti

 

El apetito emocional

El apetito emocional

Lo primero y fundamental, es identificar si nos alimentamos por necesidad, o por aburrimiento, tristeza, alegría, o frustración. Se considera que el hambre emocional es el hábito de comer sin tener realmente apetito, más bien como respuesta a sentimientos o emociones indeseables. El hambre fisiológica, se produce cada 3 o 4 horas y de allí la importancia de comer pequeñas porciones en pequeños lapsos de tiempo, para evitar llegar con más ansías a la siguiente comida.

A continuación planteo un interesante cuestionario que nos ayudará a identificar el hambre emocional. La última vez que comimos:

  • El hambre: ¿llegó de improvisto o lo hizo gradualmente?
  • Cuando tenemos hambre: ¿Sentimos la desesperación por comer lo que sea y de inmediato?
  • Cuando comemos: ¿Prestamos atención a lo que entra en nuestra boca o simplemente la llenamos a prisa?
  • Cuando tenemos hambre: ¿Podemos satisfacernos con alguna comida nutritiva? o ¿Necesitamos de cierto tipo de comida para lograrlo?
  • ¿Nos sentimos culpables luego de comer?
  • ¿Comemos al sentirnos enojados o cuando experimentamos alguna sensación de vacío emocional?
  • ¿Cómo superarlo?

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Algunas Sugerencias:

  • Aprenda a reconocer al verdadero apetito. ¿Es éste físico o emocional? Si uno comió hace unas pocas horas y el estómago no protesta, probablemente no tenga verdadero apetito. Déle al antojo unos pocos minutos para que se pase.
  • Conozca sus detonantes del apetito. Durante los próximos días escriba lo que comió, cuánto comió, cuándo lo hizo y cómo se sentía en cada ocasión, y cuánta hambre sintió. Con el tiempo puede descubrir algunos patrones que se repiten y revelen conductas alimentarias negativas y qué detonantes se pueden evitar. Hacernos de un pequeño horario que no nos deje pasar hambre y así combatir nuestra latente ansiedad.
  • Busque en otro lugar para reconfortarse. Camine, disfrute de una película, escuche música, lea o llame a un amigo. Si piensa que el estrés relacionado con algún acontecimiento en particular lo está llevando hacia la heladera, intente hablar con alguien sobre ese tema para distraerse. Planee salidas que le sean entretenidas.
  • No tenga alimentos poco saludables cerca. Evite tener abundancia de alimentos con muchas calorías en la casa. Si tiene apetito o se siente triste posponga la ida al supermercado durante unas horas, de manera que esos sentimientos no influyan en sus decisiones en el momento de comprar.
  • Las colaciones también deben ser sanas. Si uno siente la urgencia de comer entre comidas, elija alimentos sin grasa y de bajas calorías, como fruta fresca, cereales, turrones, entre otros. O pruebe versiones de bajas calorías de sus comidas favoritas para ver si satisfacen su antojo.
  • Lleve una dieta balanceada, si no está obteniendo las calorías necesarias para tener energía suficiente. Así es más probable que no ceda a las emociones. Intente comer en horarios razonablemente regulares. Incluya alimentos de los grupos básicos en sus comidas. Incluya granos integrales, vegetales, frutas, productos lácteos descremados y fuentes de proteínas magras. Si uno ingiere estos productos tiene probabilidades de sentirse más satisfecho y por más tiempo.
  • Haga ejercicios regularmente y descanse adecuadamente. Su estado de ánimo es más manejable y su cuerpo puede combatir el estrés más efectivamente si está en forma y bien descansado.

Lic. Vanina Vela

Psicóloga, M.P.: 4266

La Posada del Qenti

 

Dieta vs. Cambio de Hábitos

Dieta vs. Cambio de Hábitos

Modificar nuestra conducta alimentaria, mantenernos físicamente activos y lograr una buena adaptación al estrés, son los pasos necesarios hacia la erradicación definitiva de la obesidad.

Esta altamente demostrado que una dieta aislada por más efectiva que esta sea, no alcanza para realizar un adecuado tratamiento.

La palabra “dieta”, ya de por si impone un límite, “algo que hago por un tiempo”. Lo que debemos incorporar son cambios de hábitos de vida y estos son para siempre.

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Recomendaciones  básicas para comenzar con los cambios de hábitos:

Realizar las cuatro comidas principales. Mantiene el metabolismo activo y proveen a nuestro cuerpo de toda la energía necesaria. Establecer anticipadamente los momentos para las cuatro comidas principales según las actividades del día, de esta manera evitará omitir alguna de ellas. Para prevenir períodos prolongados, incorpore colaciones de alimentos en porciones chicas. Así mantiene la saciedad llegando con menos hambre a la siguiente comida, además de permitir un gasto de energía más eficiente.

Comenzar el día con un desayuno completo en nutrientes y energía. Incluye, lácteos descremados (leche o yogur, quesos magros), frutas (frescas o jugos), y cereales (panes integrales , galletas bajas en grasas.). Si desea puede incluir mermeladas y dulces, cuidando la cantidad. Está científicamente comprobado, que desayunar contribuye a tener menos hambre en el transcurso de la jornada, posibilitando un mejor nivel de respuesta intelectual, física y emocional.

Armarse un ambiente seguro de “Autocontrol”. Seleccionar los alimentos más convenientes para tener a mano y evitar tener a disposición los menos convenientes.

Incorporar a diario frutas y verduras, crudas y cocidas, variando su tipo y color. De este modo nos aseguramos aporte de fibras, vitaminas y minerales, en pocas calorías.

Hidratarse a lo largo del día, principalmente a través del agua y con líquidos sin calorías. Infusiones, mate sin azúcar, jugos naturales, caldo de verduras, bebidas y jugos light, en menos proporción.

Poner nuestro cuerpo en movimiento, para ser físicamente más activos. No solo a través de rutinas específicas de entrenamiento en gimnasio, sino también a través de caminatas espontáneas, subir escaleras, del baile, andar en bicicleta , tareas domesticas, etc.

Reservar algún momento especial del día o la semana para relajarse de la manera que más nos agrade. A través de buena música, disfrutar de un paseo, un charla con amigos , o todo aquello que nos permita equilibrar emociones y conectarnos con nuestro cuerpo.

 

Dra. Rosana Viscovig

Área de Nutrión, La Posada del Qenti