Estres: Cómo el viaje de casa al trabajo te está matando lentamente (y acabando con tu familia)

Los desplazamientos a la oficina tienen un impacto negativo en nuestra salud física y mental, recipe según varios estudios. Estos problemas pueden ir de un simple dolor de cuello o espalda a patologías más graves como obesidad o hipertensión, more about principales responsables de las afecciones cardíacas. Además, quienes realizan traslados más largos tienen hasta un 40% más de posibilidades de acabar divorciados.

Es posible que vivir lejos del trabajo pueda resultar beneficioso, al menos desde el punto de vista económico, pero realizar trayectos de más de 25 kilómetros para ir a la oficina podría estar acabando con tu salud y tu vida familiar. Al menos así lo indican varios estudios publicados los últimos meses en los que se afirma que los trabajadores que realizan los desplazamientos más largos son más propenso a padecer todo tipo de enfermedades, e incluso a romper su matrimonio.

Los expertos aseguran que emplear más de 23 minutos en llegar al lugar de trabajo tiene un impacto negativo. Dolor de cuello o espalda, estrés y agresividad son algunas de las consecuencias de estos desplazamientos desproporcionados, según un estudio elaborado por Christine M. Hoehner, especialista de la Universidad Washington de St. Louis (Missouri, EEUU), y publicado por el ‘American Journal of Preventive Medicine’.

Además, suelen aparecer otras patologías más graves como la obesidad, el colesterol alto o la hipertensión, que pueden derivar en afecciones cardiacas potencialmente mortales. De hecho, las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que los infartos agudos de miocardio son la principal causa de fallecimiento en los países desarrollados, entre ellos España.

“Quienes realizan trayectos más largos suelen tener menos tiempo para hacer ejercicio. Además, influyen otros factores como el hecho de que coman mientras conducen o duerman menos porque necesitan más tiempo para llegar a la oficina”, explica Hoehner en las conclusiones de su investigación.

Insomnio y problemas familiares

La falta de sueño puede desencadenar enfermedades, principalmente, si se sostiene en el tiempo, pero también es una barrera importante para desarrollar nuestra actividad laboral. Según un estudio realizado este año por la Escuela Médica de Harvard, el insomnio cuesta a cada empleador estadounidense unos 1.580 euros anuales de media por el tiempo que malgastan sus asalariados que no han descansado de manera adecuada.

Además, abandonar nuestra casa pronto por la mañana y regresar demasiado tarde por la noche puede derivar también en problemas familiares. Un estudio de la Universidad sueca de Umea revela que las personas que realizan los traslados más largos, tanto hombres como mujeres, son hasta un 40% más propensos a que su matrimonio termine en divorcio.

Casi una hora en el coche

En España invertimos una media de 57 minutos en ir y volver de la oficina. Pero eso no es lo peor. Según un estudio realizado por Regus, proveedor mundial en soluciones de espacios laborales, uno de cada 10 trabajadores dedica más de hora y media diaria a trasladarse a su puesto de trabajo.

El coche sigue siendo la forma de transporte más popular entre los trabajadores. El 64% lo utiliza para desplazarse a la oficina, una cifra muy superior a quienes se decantan por ir andando (el 9%) o quienes prefieren el metro (el 7%).

Fuente: noticias.lainformacion.com

Tabaquismo e industria en la Argentina

Tabaquismo e industria en la Argentina

El Indec inició por primera vez la encuesta mundial sobre tabaquismo. La encuesta se efectuará sobre un universo de unas 10.000 personas en distintos puntos del país con la idea de conocer datos sobre consumo y abordar estrategias para reducir la incidencia de la enfermedad.

Larga es la historia del tabaco, healing no sólo entre nosotros sino en el mundo entero. Es una de las adicciones que mata mayor cantidad de gente y en algunos casos de las más difíciles de curar. A esta altura más de un lector negará que sea una adicción, check pero ¿de qué otra forma llamar a una sustancia que incita a su consumo y sin la que no se puede estar?

El tabaco mata por cáncer de pulmón, páncreas, esófago, cuello uterino y otras enfermedades pulmonares como EPOC, enfisema más otras variantes. Pero no sólo lo hace con quienes fuman sino también con quienes están cerca de ellos. Los derechos de los “fumadores pasivos” recién ahora comienzan a respetarse. Muchos de esos fumadores pasivos son niños, la mayoría de ellos hijos de padres fumadores.

Según el Programa Nacional de Control del Tabaco, el 33.5% de los adultos fuman, y el 30% comenzó antes de los 11 años; el tabaco causa más de 100 muertes por día (40.000 por año, 6.000 debido al consumo pasivo), y el costo de los tratamientos de enfermedades vinculadas al consumo de tabaco ronda los 7.300 millones de pesos por año, es decir, el 15.5% del gasto público en salud. El Gobierno sólo recauda 3.500 millones de pesos por año por impuestos al cigarrillo.

Pero en las siete provincias tabacaleras argentinas (Catamarca, Chaco, Corrientes, Jujuy, Misiones, Salta, Tucumán) están en desacuerdo con el control de la producción y las limitaciones a la comercialización por los riesgos que implica para los empleados del sector.

La realidad es que los estragos que el tabaco produce en la salud no son una novedad y que con el tiempo se iría dando un proceso de concientización en la gente, pero para quienes están en el negocio es preferible crear situaciones de enfrentamiento que ir buscando producciones alternativas al tabaco. Esto no es nuevo, hace casi cuatro décadas que se comenzó a hablar seriamente.

Es increíble que se opine que las medidas restrictivas son buenas en el país pero no tienen que afectar la producción, porque se exporta. Algo así como decir que es lícito defender el negocio si los que mueren lo hacen en el extranjero.

Es cierto que la industria tabacalera mueve mucha mano de obra, pero justificar con ello mantenerla en el tiempo no tiene sustento moral. Ni siquiera económico – para el país, se entiende – ya que sus impuestos no alcanzan a compensar los gastos por atención a las víctimas del tabaquismo.

Es de esperar que la encuesta que se inicia actualice los argumentos para establecer – alguna vez – políticas antitabaco serias.

Fuente: www.inforafaela.com

Los argentinos comemos el doble de grasa que necesitamos

Uno de los temas principales que fue tratado en el Congreso Latinoamericano de Nutrición, desarrollado el pasado fin de semana en la ciudad de Rosario, fue Cómo comen los Argentinos y hacia donde se encaminan los consumos alimentarios.

Un nuevo trabajo de investigación presentado en el congreso, reveló que los argentinos comen el doble de grasa saturadas y azúcares de lo que se necesitan, y la composición de la  mesa es monótona y poco variada en alimentos, con mayor proporción de productos farináceos y menos vegetales, por lo que se debe aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres .

La monotonía de los argentinos se basa en trigo , carnes y azucares , y le falta frutas y verduras . En cuanto al consumo de grasa , azucares y sodio , el consumo de estas calorías debería ser entre un 15 y 17% del total de la dieta , pero nuestro consumo es del 33% o sea el doble . Son 11 los productos que concentran estos nutrientes : pan, azúcar, bebidas azucaradas, carnes, fiambres, queso no descremado, galletitas, alfajores, leche estera, mantecas y conservas .Los niveles de azúcar en infusiones y bebidas superan lo estimado por la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Esta misma investigación, arroja otro dato más que  importante; Debido en nuestros desacomodos alimentarios, en el país el 30% de los niños tienen sobrepeso y un 54 % de los adultos también lo sufren, mientras que en latino América hay un 52 % de personas que están mal nutridas , que no significa que sean desnutridos ,si no que su calidad alimentarías no es adecuada .

Como conclusión, se destacó que el gran desafío para el 2020,  es trabajar para conseguir una seguridad alimentaría saludable, que incorpore nutrientes indispensables para el buen desarrollo de una población, bajo el paradigma de una excelencia nutricional y que nadie padezca hambre .

 Lic. Sandra Villarreal (mp 1138)

Área de Nutrición

La Posada del Qenti, Medical Spa  & Resort

Tabaquismo: ¿Tengo verdaderamente un problema?

Tabaquismo: ¿Tengo verdaderamente un problema?

El tabaco es un vegetal. La fabricación de productos derivados del tabaco se realiza a partir de sus hojas, que se secan y fermentan al calor. El tabaco se cultiva en todo el mundo y el producto más importante derivado del tabaco es el cigarrillo.

A principios del siglo XX, el consumo de cigarrillos alcanzaba los 2.000 millones de cigarrillos por año, actualmente ese número supera los 94.000 millones de cigarrillos por año.

 ¿Por que fumamos?

Al principio para «ser como los otros», después por hábito y finalmente por necesidad (adicción). Ciertos fumadores experimentan placer al fumar, algunos encuentran en el cigarrillo un efecto estimulante y otros un efecto relajante. El efecto no dura demasiado y es necesario fumar cada vez más para experimentar los mismos efectos.

 ¿Podemos fumar sin correr Peligro?

La combustión del cigarrillo libera humo que contiene numerosos productos peligrosos. Entre los más importantes se encuentran productos que paralizan las cílias o escobillas de la vía aérea, encargadas de evacuar impurezas que ingresan a la vía aérea desde el medio ambiente. Ellas se depositan sobre las mucosas de las vías aéreas y provocan laringitis, faringitis, bronquitis crónica.

La nicotina afecta el sistema nervioso, aumenta la tensión arterial, provoca enfermedad cardíaca y obstrucción de los vasos sanguíneos (isquemia).

El dióxido de carbono también afecta a las células, privándolas de oxígeno.

Algunos fumadores no presentan un peligro importante ya que se mantienen como fumadores ocasionales, pero la gran mayoría de los fumadores aumentan el consumo de manera progresiva y el tabaquismo se convierte en una adicción. El tabaco, entonces, se convierte en una droga.

 El riesgo de fumar

  • Falta de aire (disnea).
  • Pérdida de la capacidad física al esfuerzo.
  • Tos matinal, cambios en la voz, expectoración diaria.
  • Taquicardia (aceleración de los latidos cardíacos).
  • Hipertensión arterial, angina de pecho, infarto.
  • Accidentes cerebro-vasculares, trastornos de la memoria, de la vista, de la audición, y alteraciones de la marcha.
  • Alteraciones sexuales
  • Alteraciones en la circulación de los miembros inferiores.

Y también…

  • El cigarrillo constituye un peligro de incendio (en la cama, en la oficina, en el auto, en las sierras).
  • Los accidentes de tráfico y de trabajo son más frecuentes entre los fumadores.

Entonces… ¿Qué debemos hacer?

Si nunca fumó… No comience nunca!

Si usted es fumador:

  • Descienda el número de cigarrillos por día y prepárese psicológicamente para abandonarlo.
  • Reinicie actividad física.
  • Modifique sus hábitos, sobretodo aquellos que se vinculan con el hecho de fumar.
  • Asesórese acerca de apoyo médico para dejar de fumar.

 Dr. Alexis  Cazaux

Neumonología – Grupo Qenti

Los jóvenes que viven solos están muy mal alimentados

Advierten sobre el peligro de una dieta poco nutritiva. Tienen entre 17 y 35 años. Consumen pocas frutas y verduras, more about y muchos fiambres y delivery. Dicen que es por falta de tiempo, see cansancio o desidia. Según los expertos, puede ser el inicio del sobrepeso.

Por cansancio. Por falta de tiempo. Para no sufrir la soledad. Excusas abundan para un problema que preocupa en forma creciente a médicos y nutricionistas: los jóvenes que viven solos se alimentan peligrosamente mal. Ya sin nadie que les cocine, abusan de los platos rápidos, los sándwiches, la pizza y los snacks, se saltean comidas y casi no consumen frutas, verduras, lácteos y carnes frescas. Estos hábitos, coinciden expertos consultados por Clarín , causan serias carencias que generan decaimiento y aumentan los riesgos de sufrir obesidad, anemia, osteoporosis y enfermedad cardiovascular, entre otros males.

El fenómeno afecta especialmente a personas de entre 17 y 35 años que viven solas. Algunos son jóvenes que emigran a la ciudad a estudiar. Otros, profesionales en sus primeros años de independencia. En ambos casos, la soledad parece alejarlos de la cocina y llevarlos a tener dietas insalubres.

Un estudio de la Escuela de Nutrición de la UBA mostró que más del 75% de los universitarios consume menos calorías de las recomendadas. Según Carolina Chevallier, docente de Nutrición Normal en esa institución, esto en el corto plazo “provoca adelgazamiento y pérdida de masa muscular, con el consiguiente decaimiento”.

“Se observa un claro aumento de la vida en soledad, que casi siempre se asocia a malos hábitos de alimentación. Lo más común es el consumo exclusivo o preferente de comidas hechas, como alimentos envasados y fiambres, o el delivery de pizza y empanadas. Es una dieta monótona, desbalanceada, disarmónica e inadecuada”, explica Edgardo Ridner, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición.

Beatriz Ravanelli, de la Asociación Argentina de Nutricionistas, coincide en el diagnóstico y detalla: “Registramos baja ingesta de frutas y hortalizas, cereales integrales, lácteos, carnes magras y pescado. Y un alto consumo de golosinas, snacks, galletitas, repostería y fiambres. De tomar, priman las bebidas azucaradas (como gaseosas y jugos), infusiones con azúcar y mucho alcohol en las salidas”.

Hace seis años que Cecilia Parodi (34), vive y trabaja en su departamento de Belgrano. Reconoce que come mal y lo atribuye a la pereza. “Me da mucha fiaca cocinar”, admite. De mañana, desayuna un café con tostadas. Al mediodía, come dos fetas de queso y, a la tarde, repite el café con tostadas. Con eso, dice, “tira” hasta el día siguiente: “Es muy raro que cene”.

El cansancio, sin dudas, juega un rol importante en el “mal comer”. “Lo primero que dicen los pacientes es que no tienen tiempo, pero luego admiten que les faltan ganas de preparar comida”, afirma Ridner. Y explica que la soledad también pesa: sin compañía, se consideran inútiles o deprimentes acciones como cocinar, sentarse a la mesa y hasta usar cubiertos. El problema de estos hábitos es que, tarde o temprano, pasan factura. Y en algunos casos conducen al sobrepeso: “Se genera un ambiente promotor de la obesidad, con gran oferta de alimentos con muchas calorías”, explica Ravanelli.

 

Fuente: www.clarín.com